sábado, 5 de marzo de 2016

BMS 4.33: "El Puente Chommal"

Las órdenes eran bastante explícitas. Había que destruir un puente, llamado Chommal Bridge. Estoy en el Trigésimo Quinto Escuadrón de Caza, con base en Kunsan, Corea del Sur. El de la pantera negra que dice "Primeros en Luchar", y parece que hacen honor a su nombre, ya que voy en uno de los primeros vuelos de la mañana.

Contamos con 16 aviones F-16 CM-40, y junto a mi compañero de vuelo, el Teniente Ray, vamos a tripular sendos aparatos.  Hay 48 pilotos disponibles, por lo que opino que estaremos volando con "asientos calientes", o sea que habrá 3 turnos por aeronave, por lo que uno se sentará sobre el asiento todavía tibio del anterior. Si. Es una exageración, pero no quería dejar de mencionar esa anécdota de la película "Das Boot" (¡jajaja!).

La moral del escuadrón es alta, y todos están muy ansiosos por partir. Todos quieren entrar en acción, pero sé que yo lo estoy más que los IA. Para ellos ya es rutina. Para mí es un placer. Asì que ni bien arranca la campaña, ya encuentro una misión para llevar a cabo. Voy por mi taza de café, mi piernera, y empiezo la tarea de tomar notas.


Bien. Más claro, echémosle agua. Quieren que destruya el puente Chommal. Y quieren que lo haga, a las 06:25:00. Los militares son de ponerse bastante tensos con los horarios. Si te piden que realices algo a una hora, es seguro que no lo harás ni antes, ni después. Además, Ray y yo volaremos dentro de un paquete. Eso significa que tendremos que coordinar con otros vuelos que tendrán a su vez, su propia tarea a realizar, y su propio tiempo que cumplir.


Weasel-1. Esos somos nostros, con nuestra misión: "Destruir puente en el sitio del objetivo". También viene Cobra-1, quienes nos protegerán de las posibles amenazas antiaéreas de la zona. Esos muchachos tripulan otro modelo de F-16, el "Block 52". De esos no hay acá en Kunsan, por lo que deben patir desde otra base, seguramente. Y por último, está invitado a participar Avenger-1, que nos servirán de escoltas. Digamos que somos la novia que va a la boda, y Cobra-1 más Avenger-1 son nuestros padrinos.
 Viendo las órdenes más detalladamente, verifico que del total de tres vuelos que conformamos este paquete, Avenger-1 y nosotros (Ray y yo en Weasel-1) partimos de Kunsan, mientras que Cobra-1, lo hace de Choongwon, que es la base de operaciones del Centésimo Quincuagésimo Quinto Escuadrón.

Ellos nos proveerán cobertura, seguramente utilizando misiles antiradar.

Es hora de estudiar las amenazas...


Ahora sí que Ray se puso inquieto. Mira por encima de su hombro a toda la sala colmada de pilotos. Cuando me doy cuenta que está intentando encontrar a la pareja Avenger-1, le doy un codazo en las costillas. No es un buen momento para atraer la mala suerte. Sean quienes sean los dos pilotos que conformarán aquel vuelo, seguro harán lo mejor posible por sacarnos sanos y salvos de allí.

Ahora nos ponemos muy serios, y entre los dos, llega la hora de tomar notas. Muchas notas. Vamos a fijarnos en el momento crucial, aquel en el que acudimos prestos a culplir con nuestra obligación. Es necesario, hacer un cuadro de los acontecimientos cronológicos.

Zona del objetivo:

  1.  Cobra 1 - - - - - - - SEAD - - - - - - - 06:22:04
  2.  Avenger 1- - - - -  ESCORT  - - - - - 06:24:04
  3.  Weasel 1 - - - - - - STRIKE - - - - - - 06:25:00 ¡BUM!
Primero llegará Cobra 1, apagando radares a distancia. Dos minutos después, entrará Avenger 1 a barrer el cielo de pobrables cazas enemigos. Y un minuto más tarde, llegamos con Ray a entregar nuestros paquetitos y llevarnos el puente. Cómo dije antes, llegar a tiempo es esencial en las operaciones militar. Llegar antes del SEAD, o entrar antes que la escolta, podría ser catastrófico para mi compañero y yo.

¡Qué lindo y qué facil que suena así!


Voy por otra tasa de café, y comienzo a pasar la hoja de ruta. Le remarco a Ray que el blanco está en el borde la DMZ (zona desmilitarizada que separa a ambas Coreas). Vamos a arribar desde el sur, con un rumbo norte de unos 7 grados, y tras lanzar contra el puente, viraremos 180 grados para alejarnos por donde vinimos. No es una misión difícil, supuestamente. El objetivo está bien claro, y el clima es excelente. Así que rápidamente vamos a estudiar el área del blanco.

La DMZ vivorea transversalmente la península de Corea. Tras la última guerra, se estableció esa franja de unos 4 kilómetros de ancho, y casi 300 de largo, la cual permanecería sin ocupación militar y serviría como frontera que separaba al Norte del Sur. Si alguno de los dos ejércitos en la disputa, ponía un pie en esa zona, se lo consideraría un acto de provocación y la justificación suficiente para desatar un nuevo conflicto. Según lo se, es el caso de esta Campaña que lleva el nombre de Rolling Fire.


Por lo tanto, la eliminación de este puente, tiene como objetivo, anular o disminuir la capacidad de avance del enemigo sobre nuestro territorio. Claramente, estamos en una etapa en la que se toman medidas extremadamente defensivas. En la doctrina militar, la defensa únicamente es útil, cuando tiene el propósito de preprar una contra ofensiva. Para quien ataca, la maniobra será exitosa cuando permita la explotación del terreno conseguido, para luego pasar al control y la persecución de los defensores remanentes.

De ahí que una misión con un objetivo tan claro y puntual, sea de extrema importancia que se lleve a cabo según lo planeado. Lo que determina el tipo de ataque que vamos a realizar, es el hecho que existen en la zona del puente, fuerzas enemigas que se han acumulado en el borde la DMZ, por lo que es casi seguro que habrá muchos SAMs portátiles y fuego de armas de todo tipo. Aprovechando que llevamos escolta, y un paquete SEAD para apagar radares, vamos a atacar desde una altitud superior a los ángeles 15 (miles de pies). Cargamos TGP (Pod de Puntería), y un par de bombas guiadas por láser tanto para Ray como para mí: "Lo siento amigo. Pero el que manda es papá, así que irás con bombas de respaldo, nada más. Por si las dudas fallo.". Anoto el tipo de lanzamiento a realizar, que será CCRP, dos bombas láser lanzadas en par, ya que no tengo ni la más mínima intención de pasar dos veces sobre el blanco. Si fallara, o me dañaran, o lo que fuese, Ray tendrá la oportunidad de demostrar para que vino conmigo. Las bombas son GBU-10 Paveway. Son las tradicionales MK-84 con casi mil kilos de explosivos, pero con guía láser. Contrato de demolición a corto plazo para el pobre puente Chommal. Seguramente no le gustaría a quienes lo hayan construido. O quizá aún les deben el trabajo, y tomarían esto con una sonrisa de venganza. Vaya uno a saber.


Lo cierto es que ya casi estamos listos. Pero Ray insiste en marcar esas lanzaderas SA-2 que están al oeste. Me dice que lo ponen nervioso, y que si sabemos en dónde deberían estar una vez que entremos, también sabremos si Cobra 1 fue o no capaz de eliminarlas. Lo tranquilizo accediendo a su pedido, y prometiéndole que ni bien se encienda un 2 en el EW, saldremos de allí con las bombas bajo el brazo sin importar si al puente Chommal lo atraviesa medio ejército rojo.

La foto de reconocimiento que nos entregó inteligencia, nos presenta el puente con su vieja estructura de hierro oxidada, descuidada, tomando sol sobre el lecho del río del cual toma su nombre. Intentamos verlo muy bien, notando sus características principales, imaginándolo como se vería desde el rumbo y la altura a la cual ingresaremos.

Tomé el último sorbo de café, y junto a mi compañero volvemos a repasar todo una vez más. Cuando ya no se nos ocurre nada más, comprobamos la programación de contramedidas, y completamos el protocolo de radio. Retiramos los cartuchos de las laptops, y nos encaminamos a vestirnos para la ocasión.

El sol aún no ha asomado en el horizonte, y la mañana parece mucho más lejana de lo que realmente está. Nos encaminamos a los aparatos que ya están dispuestos en sus lugares, cargados y listos para salir como caballos en las gateras. Son las 04:30 cuando entro en mi cabina y comienzo el procedimiento de arranque.

Todo se hace como de costumbre, y se habla muy poco. A Ray no puedo verlo, porque está pared de por medio en el espacio de protección siguiente al mío. Ni bien enciendo la radio VHF, se llena la cabina de parloteos provenientes de la frecuencia de misión. La ansiedad me vuelve loco, y faltando 10 minutos para el despegue, tengo todo listo. Me obligo a repasar los chequeos una vez más.

El tiempo parece detenido, hasta que finalmente llega el momento, y los mecánicos retiran los cepos de las ruedas, dándome un respetuoso saludo como indicación que la aeronave ya es mía. Pido permiso a la torre, y me autorizan a rodar a la pista 18. Ni bien quito el freno de estacionamiento, el avión comenzó solo a rodar muy lentamente. Chequeo frenos y sigo avanzando, para girar a la izquierda por la calle de rodaje. Escucho que también autorizan a Ray a carretear, así que miro por encima de hombro para comprobar que su trompa asoma por detrás de la muralla de contención.

Vamos rodando detrás de Viper 1, que al llegar a cabecera, es autorizado a despegar. Debido a la poca luz, no están permitidos los despegues en parejas, así que los aviones lo hacen individualmente. Pero los tiempos se cumplen sin problemas. Faltando exactamente un minuto, y tras esperar pocos segundos en la línea de HOLD SHORT, la torre me da autorización de salida.

Despego y giro a la izquierda tras quitar postquemadores. Bajo la velocidad sustancialmente hasta que Ray pueda alcanzarme. Ni bien logramos formarnos, nos vamos al punto de ruta mientras continuamos ascendiendo.


Recién veo que el sol está ya por encima del horizonte. Tenemos que alcanzar 22 mil pies, así que continuamos con régimen positivo y nos alejamos de Kunsan. Voy vigilando los tiempos para que el "TOS" sea lo más perfecto posible. Tras acomodar el datalink, veo a Avenger 1 por delante, y a Cobra 1 llegando desde el Este para sumarse a la procesión.


Ya estamos los tres vuelos perfectamente formados. Con cada uno encimismado en sus propios problemas, el paquete sigue acercándose al área del objetivo. Cuando arribamos al SPT 4, empieza la acción. Charles (AWACS) canta objetivos viniendo desde el otro lado del BULLSEYE. Avenger 1 empieza a acelerar, mientras Cobra 1 suelta misiles antiradar.  Nosotros permanecemos cumpliendo nuestros tiempos, ahora a 300 nudos y preparándonos para descender a ángeles 17.

Le ordeno a Ray que encienda el JAMMER, mientras hago lo propio. No hemos tenido "spikes" de bandidos hasta ahora, y Avenger ya ha derribado a 2 de ellos. No hay señales de ninguno de los SA-2 que sombreaban la zona. Así que paso a modo Aire-Tierra y me dispongo al FENCE IN.

¡AHÍ ESTÁ EL PUENTE CHOMMAL!


Compruebo la configuración de las bombas, enciendo el láser y quito el seguro de las armas. Ahora es sólo cuestión de esperar. Ray me pregunta por la radio, si todo está bien, y que está listo para atacar si es necesario. Le contesto que permanezca atento a los bandidos, si aparece uno, que estoy en plena carrera de bombardeo. Una nube caprichosa, se interpuso en la visual y dejó inutilizada la imagen. Sólo rogaba un pequeño espacio para poder lanzar. La nube seguía tapando el objetivo. Parecía que no iba a ser mi día de suerte. ¿Qué pasa ahí afuera? Me doy cuenta que estoy tan enfrascado en mirar el MFD que ni siquiera he comprobado que pasa allá afuera. Pego un vistazo rápido, y con alivio veo a Ray firme siguiéndome muy pegado a mi izquierda. Cuando vuelvo a mirar el MFD... tengo una vista muy clara del puente...


Dos "Paveway" se desprendieron de las alas y el avión saltó en el aire al liberarse de semejante carga. Ray confirma que mis bombas han abandonado los pilones, y van cayendo. Cada tanto, enciendo la guía láser para asegurarme que no se desvíen de su parábola. 

Exactamente 24 segundos después de la hora establecida, ambas armas detonan cubriendo toda la pantalla del TGP con humo espeso, que impedía ver si había acertado exactamente en el blanco.


¡BLANCO! ¡MISION CUMPLIDA!

Un poco más. Quiero una foto que confirme que el blanco ha sido alcanzado, y que el Chommal Bridge es cosa del pasado. Tras el giro completo, y ya con rumbo hacia el Sur, consigo lo que quería.


Caigo en la cuenta que me he desconetado por al menos 5 minutos, de todo lo que sucedía fuera de mi vuelo. Un escalofrío me recorre el cuerpo, y veo en el HSD a todo el paquete saliendo. Creo que no ha habido bajas en ninguno de los vuelos. No puedo decir en qué momento y cómo actuaron Cobra 1 y Avenger 1. Sólo sé que estamos completos y saliendo poco a poco del área caliente.


Cuando finalmente alcanzamos el arco de seguridad de nuestros radares, las "P" de los Patriot se hicieron presentes en nuestro EW, y me sentí mucho mejor y relajado. Cobra 1 se abrió del paquete y se fue buscando su propia base. Avenger 1 llegó primero y solicitó el INBOUND. La torre lo lleva hacia uno de los sectores de espera. En cuanto nos reportamos con Ray, hizo lo mismo con nostros. Todo el espacio estaba cargado de vuelos que volvían a casa, y otros que estaban saliendo. 

Ya con la mañana bien entrada, aterrizamos entre un gran tráfico. Los playones eran hormigueros de aeronaves entrando y saliendo. Nosotros volvemos contentos, y satisfechos con el trabajo hecho, y sabiendo que aportamos nuestro grano de arena a la resolución del conflicto. Ahora a descansar y prepararse para la próxima.





domingo, 3 de enero de 2016

Mount & Blade: La Edad Media ha vuelto.


Llegaron los días de insufrible calor en dónde vivo. Por lo tanto, y siendo que este año pude hacerme de una portátil que me permite escaparme algunos ratos del infierno que es el comedor de mi casa, he tomado la decisión de jugar/algunos juegos livianos (que mi humilde notebook pueda correr) y a la vez interesantes. Y vaya que es interesante esta saga de Mount & Blade. La primera vez que me pongo en serio a jugar uno de ellos.

En Mount & Blade, encarnamos nuestro propio personaje. Le damos un nombre, una cara y repartimos un puñado de puntos en habilidades, conocimientos, rasgos y particularidades. Una vez hecho todo esto, nuestro "fulano" está listo para encarar un mundo que bien encaja en nuestra Edad Media, aunque con nombres y un mapa irreal de continente llamado "Calradia". El juego posee en Steam su propio Workshop, y cuenta con infinidad de "mods". Incluso algunos transportan la época a otras épocas y otros conflictos, tales como romanos versus bárbaros, guerras civiles, y la era napoleónica. Por el momento, y para el propósito de lo que escribo, lo uso sin modificaciones.

Obviamente, los gráficos no son su fuerte. En algunos aspectos, me recuerdan mucho a los del viejo OFP (Operation Flashpoint), pero a medida que uno lo juega, muy pronto uno se acostumbra a ellos y empieza a disfrutar de un muy buen concepto en entretenimiento.

Comencemos:


Las opciones de comienzo, son muchas. Se puede ser mujer, varón, pobre o un noble caído en desgracia. Por ejemplo, uno puede hacerse su propia historia. Digamos que eres un pobre huérfano, encontrado abandonado en las sucias calles de una ciudad amurallada. Fuiste arrebatado de los brazos de tu madre al nacer, por otro heredero al trono que no admitiría competencia. La orden era matarte, pero algún extraño embrujo hizo que tu captor y verdugo, decidiera dejarte tirado allí sin ensuciarse sus manos con tu sangre. Te han dado por muerto, y nadie en la nobleza reconocerá tu linaje. Criado como un ayudante de mercader, alguien que si sabía tu verdad te la ha revelado al llegar tu adolescencia. Ahora, estás decidido a ocupar el lugar que te pertenece y que te han arrebatado. Estás listo para la venganza.



O bien podrías ser un niño que se tras su pubertad se lanza a la aventura. A conquistar nuevas tierras, inspirado en historias como las de Alejandro Magno de Macedonia. Formar un ejército numeroso que te siga hasta el mismo fin del mundo de ser necesario. La imaginación es el límite.

La siguiente captura, lo resume todo:


Una vez que estemos contentos con nuestra elección, ya podremos comenzar nuestra historia. Se debe tener en consideración, que una vez que empecemos a jugar con nuestro personaje, todo lo que hagamos tendrá consecuencias. Si nos hacemos de un buen renombre, algunas cosas se harán más sencillas y otras más difíciles. Si elegimos participar para favorecer a un rey, será mejor que así lo hagamos. Comportándonos mal o robando a sus súbditos, demás está decir que empeorará nuestra fama. Será más difícil que otros hombres se unan a nuestra causa, y hasta quizá el mismo rey quien ponga un precio por nuestra cabeza. Si huimos cobardemente de una batalla, cada vez que pronunciemos nuestro nombre alguien recordará aquel episodio infame.

En el juego podemos utilizar diferentes tipos de armas:



Armas de una mano: Espadas, chafarotes, alfanjes.
Armas de dos manos: Garrotes, mandobles, lanzas, varas, hachas, jabalinas, arcos, ballestas,
Armas arrojadizas: Zaetas, flechas, cuchillos, piedras

También podemos sostener un escudo, o colocarlo en nuestra espalda para evitar golpes desde atrás.



Podemos cabalgar caballos, y hacer cargas con ellos, y luchar utilizando las armas antes mencionadas desde su montura.

También está la ropa, que dependiendo del material que sean nos dará más o menos protección. Los cascos, los guantes y las botas.



Lo importante a tener en cuenta en este juego, es que las armas, los escudos y la ropa, sufren desgaste por el uso. Los escudos, por ejemplo, si son de madera estarán en muy mal estado tras unas cuantas batallas. Se deterioran a medida que reciben golpes. Lo mismo suscede con las armas. Si luchamos a caballo, deberemos cuidarlo. Ellos también reciben daños y terminan lesionándose, y rindiendo menos en los combates. Por lo que cada tanto, debemos revisar nuestro inventario y renovar nuestro equipo bélico cuando sea necesario.

Existen infinidad de objetos en el juego, que sirven para múltiples propósitos. Así como hay armas, ropa y protectores, hay comida, bienes de cambio y adornos. También hay varias formas de hacerse con ellos. Se pueden comprar, ganar, robar o encontrar. Tras una batalla, el ganador se queda con lo de su adversario por derecho de vencedor. Luego puede optar por ir a algún mercado y vender las cosas o canjearlas por otras, o quedarse con ellas.

La moneda de cambio son los "Denares". Al igual que los otros objetos, se pueden obtener de múltiples maneras.

El mapa de campaña es de un tamaño considerable, y contiene bosques, montañas, ríos, desiertos y zonas nevadas. Comenzamos solos, con una modesta cabalgadura. La particularidad, es que cuando no nos movemos, estamos en pausa.


Nos movemos haciendo clic izquierdo con el mouse en el mapa. A medida que lo hacemos, vamos dejando un rastro que puede apreciarse como pequeñas flechas en el suelo. Así también, si nuestro personaje tiene los dotes necesarios, podrá encontrar y seguir el rastro de otros.

En nuestro recorrido, nos encontraremos con todo tipo de personajes. Otros caballeros, ejércitos, caravanas, campesinos, y por supuesto, bandidos, ladrones y embusteros.

Entre los lugares a los que podemos ir, hay ciudades, pueblos y castillos. Los pueblos o villas, son los lugares a los que iremos a reclutar hombres. En las ciudades, hay comerciantes a los que podremos venderles bienes, armas y caballos. Además están las tabernas, lugar donde podremos encontrar mercenarios, tratantes de esclavos, y otros tipos de personajes interesantes.

Según la experiencia y el rango que consigamos, será el número de hombres que podemos manejar. Y según el número de seguidores, serán las posibilidades que tendremos. Atrapar bandidos es una buena ocupación para los principiantes. No suelen ser muy numerosos y van pobremente armados. Con unos nueve o diez combatientes con nosotros, les podemos dar una buena tundra.


Cuando ganamos un combate, podemos tomar algunos prisioneros que luego venderemos al tratante de esclavos. Y con las armas y equipos capturados, podemos equipar a nuestros propios soldados. Si los bandidos tienen bienes de cambio, también serán nuestros para venderlos luego en el mercado de alguna ciudad.

Nuestro contingente, necesita de comida para viajar. Comerán una vez al día, y deberemos pagarles su salario una vez a la semana. La comida estará en nuestro inventario, y según del tipo que sea, se deteriorará con el tiempo. La carne, por ejemplo, se pudre y cuando está en descomposición ya no sirve como alimento. Quedarse sin comida, o no contar con el dinero suficiente para pagarles a nuestros seguidores, hará bajar la moral de la tropa y comenzarán a desertar.


Por otro lado, hay alimentos que se conservan mejor. Las carnes secas, la avena, la miel, embutidos y otros.

Si uno se estudia los precios de mercado, también se puede hacer bastante dinero comprando barato y vendiendo más caro entre reinos y ciudades. Hay muchos acontecimientos aleatorios que van alterando el entorno. Guerras, asaltos y la interacción de otros personajes, así como el saqueos de villas y la destrucción de castillos, hacen que el mundo sea dinámico y emocionantes.



Podemos participar de batallas multitudinarias, en las que debemos evitar quedar aislados o atascados entre el enemigo. Tenemos la posibilidad de ver las cosas en primera o tercera persona. Para reponer la salud, debemos acampar a la intemperie o pasar un día en alguna ciudad o bajo el cobijo de algún castillo.

Se trata de un juego muy entretenido, y muy inmersivo. Y al ser tan dinámico, uno nunca sabe como va a terminar su día. Sorprende que bajo una interfaz tan sencilla y unos gráficos tan básicos, se esconda tanta jugabilidad. Es ideal para pasar un buen rato, y para perder un par de horas sin casi darse cuenta. Ideal para encontrarlo en alguna rebaja de Steam y comprarlo sin miedo a arrepentirse.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

FALCON 4... por siempre Falcon 4.0


Así es, cómo si fuese el título de una novela,  la historia de este simulador de vuelo. Único, capaz de mantenerse vigente más de 15 años después de su debut. Años en los que sucedieron muchísimas cosas, y la PC convencional pasó de 512 megas, a 16 gigas de RAM. Dónde cualquier título de su época, hoy es tan sólo un recuerdo, Falcon 4.0 marca agendas y sigue acaparando el tiempo libre de sus usuarios. Es el David de los simuladores. La obra maestra, proveniente de una época de oro. Época en la cual, una productora como Microprose, se proponía metas muy diferentes a las actuales.

Para el tiempo en el que apareció Falcon 4, yo disfrutaba de los simuladores a solas. No tenía internet en mi domicilio, y durante varios años antes era el único modo de jugarlo. Así que si algo siempre me ha atrapado de ellos, ha sido el modo carrera o campaña en solitario.

El modo carrera, debía implicar un entrenamiento previo. Una "escuela", que te enseñara y te dejara listo para la "campaña", que a su vez debía ser aleatoria. Siempre me aburrieron las campañas lineales. Aquellas en las que sólo importaba tener éxito para avanzar a la misión siguiente. Pero que dicho éxito, implicara volar diez veces la misma misión para lograrlo. Prefería el tipo de historia en la que cada cosa que hiciera, tuviera consecuencias. Que el entorno variara y respondiera a mis acciones. El sentir que uno participa de un conflicto real. Y Falcon, tenía todo eso.

Un simulador con muchísimos detalles, mucho que aprender, con cantidad de información, y una guerra en la que se podía participar. 

El tiempo pasó, llegó internet a mi alcance, y las cosas cambiaron. Conocí a otros loquillos como yo, que obviamente sabía de su existencia pero que nunca había tenido el agrado de conocer. Y por aquellas coincidencias del destino, comencé a volar Janes F/A-18, un simulador con campaña lineal pero con la participación "on line" y un potente editor, poco importaba. Así fue como poco a poco me alejé de Falcon 4. Luego vino DCS, algo mucho más emparentado con EA y Janes, que con Microprose, y los años continuaron pasando.

Pero como los títulos modernos, son tan ávidos de hardware, cosa que mi bolsillo no comparte, he vuelto a la fuente. Y como aquel que muchos años después se encuentra con su primer novia, me he visto sorprendido de lo bien y rejuvenecida que se encuentra. BMS lo ha llenado de frescura y con la versión 4.33, está más lindo que nunca. Es muy grato ver a un viejo título de la época en la que los simuladores se hacían para satisfacer, y no para crear la necesidad de seguir comprando actualizaciones, goce de tan buena salud y nos reglale aún sus increíbles misiones.

sábado, 11 de enero de 2014

CÉSAR EN LA GALIA (DLC para Rome II Total War)

César en la Galia, es la primer campaña alternativa que ha salido para el Rome II Total War.

Obviamente (y como su título se encarga de describir), se trata sobre la conquista romana y las principales tribus bárbaras, en territorios de la Galia, y de la cual formó parte Julio César, en el año 58 A.C.


El primer cambio que notaremos al entrar al menú principal, será que ahora tendremos una nueva opción de inicio: César en la Galia, tal cual puede verse en la imagen anterior.

Al  hacer clic ahí, pasaremos a ver las facciones que podremos seleccionar  para emprender la campaña:


LOS ROMANOS
LOS AVERNOS

LOS SUEVOS

LOS NERVIOS
A diferencia de la Gran Campaña (GC en adelante), en ésta las condiciones de victoria, serán mucho menos globales y más específicas. A continuación, las correspondientes  a la facción romana:
 
 
 
Los objetivos establecidos son similares a la GC, aunque si elegimos la facción romana, tendremos desde el inicio mismo el control completo de 2 provincias.
 

Las siguientes, son las ciudades que obran bajo control romano al inicio de la campaña:
 
Colonia Narbo Martius

Genua, Mehdlan,  y Vercelas.
 
El propio Julio César, se encuentra al mando de una gran Legión en Bribacte, que se encuentra en territorio aliado.
 
LAS CUATRO ESTACIONES:
 
Uno de los cambios más notorios que podremos ver en César en la Galia, es que ahora tenemos muchos turnos por cada año. Pasaremos paulatinamente por cada estación del año, y gozaremos de las bondades de primavera y verano, mientras que padeceremos las limitaciones de otoño e invierno. Las estaciones afectarán directamente en nuestra economía, y en nuestros ejércitos.
 
En nuestras economías, porque del ciclo anual de los cultivos con sus cosechas y siembras, lo cual hace que varíen nuestros ingresos impositivos, dependiendo de la época del año. En lo militar, por la limitación de movimientos y la posibilidad de perder tropas por el frío del invierno. Éstos son conceptos básicos de cualquier estrategia, y es bueno recuperarlos en esta campaña.
 
LAS TECNOLOGÍAS:
 
En César en la Galia, las tecnologías han variado tanto en contenido, como en concepto. Ahora, las tecnologías civiles cuestan dinero de nuestras arcas. Por lo tanto, antes de acometer el desarrollo de una éstas, habrá que estar seguro de contar con las reservas económicas suficientes.
 
Por ejemplo, si queremos desarrollar una tecnología civil que nos costará 2.000 sestercios, y culminará en 4 turnos, querrá decir que de nuestro tesoro, se descontarán 500 monedas por cada uno de los cuatro turnos siguientes. Si durante ese período de tiempo, no contáramos con los recursos necesarios para colmar la cantidad necesaria, la investigación quedará suspendida hasta tanto se revierta la situación. Así que a tener en cuenta el nuevo concepto, para no caer desprevenidamente en bancarrota.
 
 

 Las tecnologías militares, no poseen costo alguno. Por lo que se aconseja investigarlas, mientras generamos recursos para desarrollar las civiles.

LA POLÍTICA:

Si hay algo que reprocharle a Rome II TW, es justamente la falta de claridad en su apartado político. A diferencia de títulos anteriores, en dónde se encontraban ministros y cuyas personalidades afectaban directamente al orden público de una región, o los miembros familiares con descendencia al trono, ahora no es así. En César en la Galia, esto no ha sido tocado ni mejorado.

La política parece haber sido reducida al simple apoyo o reprobación del Senado, y todo se enfoca más hacia la religión y la cultura. Hay provincias en la Galia, que son (religiosamente hablando), más estables que otras. Para que nuestra cultura sea dominante, deberemos controlar todas las ciudades y poblados que la componen. Mientras no sea el caso, siempre estaremos recibiendo penalidades provenientes de las culturas locales.

Cuando capturemos un asentamiento perteneciente a una cultura diferente a la nuestra, y edifiquemos edificios propios, veremos que el régimen de crecimiento de nuestros adeptos, se eleva por índices generosos al principio. Pero con el correr de los turnos, esa tasa decaerá paulatinamente, hasta lograr el equilibrio correspondiente al nivel de territorios que estén bajo nuestra influencia en la provincia.

LAS BATALLAS:

Rome II, ha cambiado drásticamente de manera favorable tras ocho parches consecutivos. Los problemas que afectan a la IA, son los mismos en una campaña que en otra. Claro está, que la campaña de la Galia, se basa más en los asedios que en batallas campales. Así que algunos bugs, siguen presentándose por ahí, sobre todo en las torres, escaleras y paredes. Siempre, la saga Total War ha visto su punto flaco en esas situaciones. Quizá en Shogun 2, habían logrado disimular bastante los defectos, y en Rome II han vuelto a ser un poco más evidentes. De todas maneras, se pueden disfrutar de apoteóticos encuentros.

CONCLUSIONES:

César en la Galia, contiene muchas de las cosas que se le reprochaban a Rome II. Sin lugar a dudas, el tamaño más reducido del mapa, su mejor detalle, los efectos climáticos y los imponderables turnos por año, son sus mayores virtudes. Se logran campañas bastante entretenidas y a la vez difíciles. La IA es agresiva y reacciona con mucha inteligencia. Es entretenida, dinámica y atrapante. En batalla las cosas a veces se resuelven con demasiada rapidez. Pero las viejas tácticas de flanqueo y engaños, le dan ese toque táctico. A veces se suelen ver unidades que pierden o se desorientan en su camino.

Seguro está lejos de ser perfecta (ningún juego lo es). Como dije antes, sufre la falta de inmersión política, que era un aspecto fundamental de los reinados y repúblicas. También faltarían opciones diplomáticas, como la de intercambiar, ceder o comprar territorios por ejemplo. Los estados clientes aún gozan de una inusitada independencia. Pero a pesar de todo, un buen jugador puede disfrutar de muchas horas de entretenimiento con este nuevo DLC.

Algo que es claro, es el hecho que César en la Galia no salva a Rome II de sus detractores. Si no te gusta el juego principal, no creo que cambiarías de opinión por esta nueva campaña. Por el contrario, si disfrutás de la Gran Campaña, probablemente disfrutes más con este nuevo contenido descargable.

domingo, 15 de diciembre de 2013

AÑO 267 AC
MAGNA GRECIA
20 Km al Oeste de Cosenza Mar de Tirreno

Cneo Alsina y su Tribuno, Aurelio, se asomaron por la colina. Delante de ellos, se extendía la enorme planicie hasta llegar a la playa. El terreno era arenoso, y con poca vegetación. Salvo las colinas, no había otro tipo de cobertura. A mitad de camino, el campamento cartaginés se erguía desafiante.

- El prisionero habló con la verdad, señor. ¡Es increíble! Los cartagineses están aquí.
- Es una fuerza de avanzada, Tribuno. Probablemente estén preparando una invasión. Quieren saber a que se enfrentan y que poder de defensa tenemos. - Acostado en la arena, Alsina miró brevemente hacia atrás para asegurarse que sus hombres permaneciran ocultos. - Debemos aniquilarlos antes que reciban refuerzos, o quizá no seamos capaces de detenerlos.

El campamento estaba rodeado de una empalizada de madera, dejando cuatro aberturas. Una a cada lado del gran cuadrado. Las tiendas se disponían de forma muy parecida a un campamento romano. En el centro, una gran plaza obstentaba los estandartes de la unidad y algo más que no quedaba muy claro.

- Mira esa empalizada. La han construido mayormente con maderos de sus propios barcos. Están aquí para quedarse. Sin dudas esperan refuerzos.
- ¿Qué sugiere, señor? ¿Un ataque frontal? - Preguntó el tribuno.
- Si, no hay otra manera. Si esperamos la noche, puede que sea tarde. Nos desplegaremos por el frente y el flanco para dividir sus defensas utilizando nuestras fuerzas auxiliares. Los hastatis y yo, atacaremos la entrada principal. Prenderemos fuego a la empalizada y chocaremos de frente.

En el centro del campamento enemigo, algo inusual llamó la atención de ambos hombres. Eran más altos que las tiendas y se movían pesadamente. De repente, el sonido de bocina reverberó por todas la colinas.

- ¡Por todos los dioses, general! ¿Esos son elefantes?
- Es la guardia del general enemigo, Tribuno. ¿Tienes miedo? Pues más te vale. Pero son pocos, podremos con ellos.
El tribuno quedó en silencio. Era la primera vez que enfrentaría esas bestias personalmente. Alsina supo que por ahora podría engañar a aquel hombre, haciéndole pensar que no eran ninguna amenaza. Otra cosa sería, cuando los tuviera de frente.
- Prepara a los hombres. En cuanto vuelvan las patrullas, avísame.
- Si, su excelencia. - Dijo el tribuno arrastrándose como una víbora sobre su panza, hasta estar lo suficientemente cubierto por la colina para ponerse primero de rodillas, y luego de pie.

Cneo Alsina temía una trampa, y para ello había enviado varios jinetes a controlar los alrededores del campamento, más allá de la vista del enemigo. Necesitaba la confirmación que no había nadie más que aquellos que estaba viendo. Una vez que sus hombres salieran a la vista, ya no habría vuelta atrás.

Recibida la confirmación de las patrullas, los vélites y jabalineros romanos salieron primero a campo abierto portando antorchas. Dos unidades de hastatis cubriendo cada flanco, y la unidad personal de Alsina al centro. El campamento enemigo, se transformó en un hormiguero alborotado en cuanto notaron la presencia del enemigo.

Temiendo una salida repentina de los cartagineses, los romanos mantuvieron estrictamente su formación, listos para dar respuesta a una posible carga. Pero no sucedió. Los defensores tomaron posiciones en la empalizada de madera, y las enormes bestias permanecieron detrás, formando una linea estrecha.

Cuando alcanzaron una distancia prudente, una de las unidades de vélites, se separó del resto de la formación, y al trote se fueron ubicando al costado Norte del campamento enemigo. El resto de la fuerza, permaneció inmóvil frente a la puerta Este. Los defensores gritaban y blandían sus lanzas y escudos, dándose valor e intentando torcer la voluntad de los atacantes. Estaban tan cerca, que Alsina pudo escuchar al general púnico dando órdenes desde el centro del campamento, montado sobre uno de los seis elefantes majestuosos.

Al ver a sus hombres posicionados en el lugar acordado, el general romano levantó un brazo para que todas las unidades pudieran verlo claramente. Lo bajó de golpe para dar la señal y la lluvia de proyectiles y piedras cayeron sobre los defensores, tras una multitud de silbidos disonates terroríficos. Casi inmediatamente, una tanda de cartagineses en primera línea, se retorcieron con los golpes, a medida que las heridas dejaban escapar hilos de sangre en algunos casos, y estallidos de chorros en otros. Los escudos no podían parar completamente la gran cantidad de objetos contundentes que caían sobre los soldados. Los gritos de euforia daban paso a alaridos de dolor.

En la puerta Norte, los vélites también arrojaban proyectiles. Una formación de lanceros, se deprendió del centro del campamento y cargó sobre ellos. Los romanos, corrieron en fuga hacia una ladera, perseguidos por aquellos hombres enfurecidos que pretendían darles caza.

Fue entonces, cuando dos unidades de jabalineros, se adelantaron al resto de los auxiliares, hasta tener a tiro a los elefantes. Y a riesgo de ser alcanzados por sus propios pares que lanzaban tras de ellos todo tipo de objetos, hicieron lo propio con sus jabalinas. Las bestias se erguían de dolor al recibir las lanzas que herían su piel. Desde lo alto de ellas, sus amos estiraban sus arcos y lanzaban flechas sobre sus atacantes, matando a muchos de ellos.

Alsina levantó su gladio, y tras blandirlo al aire lo apuntó hacia los cartagineses. Era la señal de avance de los hastatis, que hasta ahora permanecían ocultos tras sus escudos a la espera de aquella orden. La puerta Norte, se preparó para recibirlos. Repentinamente, la empalizada cobró vida y las llamas se elevaban dejando una densa cortina de humo asfixiante. Incluso algunas, presas de las llamas, caían encima de los defensores que las ocupaban, matando a muchos de ellos en un fuego infernal.

Al fin, las tres unidades de hastatis, chocaron cuerpo a cuerpo a los defensores. Los elefantes, aterrorizados por los gritos desgarradores de los hombres, pronto entraron en pánico y pisotearon a todos aquellos que se interponían a sus movimientos. El cielo se grisó de lanzas y proyectiles y no dejaban de herirlos continuamente. Algunos de ellos comenzaron a caer exhaustos y moribundos, arrastrando consigo a los que intentaban manejarlos.

Los hombres luchaban y se mataban sin descansos. Rápidamente, la entrada del campamento se colmó de sangre y barro debajo de una capa de cuerpos desmembrados y mutilados. Los romanos avanzaban pisando aquella alfombra de horror. Los cartagineses comenzaron a ceder frente al empuje de sus enemigos y cuando el último elefante huyó, todo fue corridas, gritos y desesperación por salvar la vida.

martes, 26 de noviembre de 2013

Un Comienzo (Parte 2)

AÑO 269 AC
COSENZA - Provincia de Magna Grecia



Cneo Alsina, había dormido poco. Con la reducción de impuestos otorgada por el Senado, su rutina ahora estaba totalmente alterada. Montado sobre su caballo y moviéndose al paso, observó las obras de construcción de la nueva villa. Los esclavos iban y venían cargando todo tipo de materiales, bajo las rígidas órdenes de sus capataces. Cosenza, parecía despertar de un gran letargo, pero todavía quedaba mucho por hacer.

Al llegar al fin de la calle, lo espera el prefecto Libio, acompañado por un grupo de oficiales que al ver a su "Legatus", casi de manera automática llevaron su mano derecha al pecho en señal de respeto. Cneo Alsina se apeó del caballo y se dirigió directamente a ellos.

- ¡Salve, Excelencia!
- Salve, Libio. - Respondió Alsina con la parquedad propia del cansancio, mientras entregaba las riendas de su monta a uno de los soldados que componían aquel grupo.
- Hemos recibido noticias de Roma, señor. El general Julio Libo, está a las puertas de Velatri. El asedio ya lleva un par de meses.
- Buenas noticias, Libio. - Alsina continuó su marcha y Libio y sus hombres lo siguieron. - ¿Puede hablar el prisionero? Supongo que aún continúa vivo tal cual mis órdenes. - amenazó el Legatus.
- ¡Así es, Legatus! Me he asegurado personalmente que no lo aporreen... - hizo una pausa - demasiado.

Alsina ingresó a la estancia en dónde dos soldados hacían guardia en la puerta. Inmediatamente se irguieron ante la presencia de Alsina, que atravesó la entrada como si no estuviesen.

- ¡Carcelero, traed al prisionero. El Legatus desea hablar con él!

Un veterano soldado, hizo una reverencia sin decir palabra, para salir corriendo a través de un pasillo. Alsina tomó asiento frente a una pequeña mesa, que reposaba debajo de una abertura en la pared por la que entraba un tenue haz de luz solar. Todo el grupo de soldados que sumaban cinco junto a su prefecto, permanecieron detrás de él.

Casi inmediatamente, un ruido a metal reverberó en las paredes. Un hombre con aspecto delgado y barbudo, con el pelo largo y descuidado, apareció en la escena cargando grilletes y cadenas en manos y pies. Un solo puntapié certero en la parte posterior de sus piernas, hizo que el prisionero posara pesadamente sus rodillas en el piso de piedra irregular de la habitación. La luz del sol se posó sobre él y dejó ver rasgos de su otrora bonanza. Su cabeza acompañó el movimiento ocultando su rostro. Pero Alsina pudo ver los magullones en sus brazos y piernas, y un ojo completamente cerrado por la hinchazón provocada por el castigo. El hombre había recibido una buena paliza.

- ¿Puedes entender lo que te hablo? - Preguntó Alsina al prisionero, que asintió con un leve movimiento de su cabeza, pero sin emitir palabra alguna.
- Bien, porque necesito que te quede muy claro lo que voy a decirte. - La voz de Alsina sonaba terminante y segura. Sus años a cargo de hombres de todo tipo de calaña, le daban la experiencia de tratar casi con cualquier situación.
- Quiero que empieces a hablar y lo cuentes todo sin obviar detalles. Tu vida está acabada, pero aún puedo decidir de qué manera vas a perderla. Si me complacen tus palabras, te prometo que será rápida. - No hizo falta que mencionara la otra opción.

Alsina salió de la estancia unos minutos después, con la misma urgencia que entró, seguido nuevamente por su prefecto y el resto de los soldados. Tomó las riendas de su caballo, y con un movimiento ágil saltó sobre el lomo. Ante el silencio, Libio no pudo contener la pregunta.

- ¿Qué hacemos con el prisionero, Legatus?
-  Decapitadlo. Y asegúrate que su cabeza sea vista por toda Cosenza. El mensaje debe ser claro e inequívoco. - Respondió Alsina desde la altura de su montura a la vez que se ponía en marcha.
- Así será, señor.

AÑO 268 AC
FORO DE ROMA


- ¡VELATRI HA CAÍDO! ¡VELATRI HA CAÍDO! ¡LIBO HA TRIUNFADO! ¡ROMA INVICTA!

El foro de Roma estaba colmado de gente. El joven corría y gritaba la buena noticia para que todos lo escucharan. Muy pronto desapareció entre el gentío que comentaba en susurros a medida que transcurría entre ellos. Lucio Papirio Cursoriano, atraído por el escándalo se había asomado a la puerta del Senado, junto a un grupo nutrido de sus pares. Un hombre entrado en años comentó a su oído:
- Tenemos que tener cuidado con Julio Libo, o muy pronto tendremos otro rival directo.
- Si - contestó Cursoriano asegurándose que nadie más que su interlocutor escuche - Lo detendremos en Velatri. Décimo ya está listo para partir rumbo a Arimino.
- ¿Cuenta con las fuerzas suficientes?
- Ha conseguido reunir una nueva legión. Deberá arreglárselas con lo que tiene. Esa estúpida decisión de los Cornelia de bajar los impuestos, nos ha dejado ya casi sin recursos para solventar más gastos.- comentó con una irritación contenida el senador.
- Si Décimo falla, estaríamos frente a una catástrofe.
- No fallará.
- ¿Que hay de la guerra con Cartago? No contamos con mucho tiempo - ambos hombres seguían hablando precavidos sin mirarse a la cara.
- El idiota de Alsina acaba morder el anzuelo. Ha asesinado al noble cartaginés y paseado su cabeza por toda Cosenza. Los púnicos están furiosos y declararán la guerra de un momento a otro. Ese estúpido de Cneo tiene las horas contadas, y quizá toda Magna Grecia también. Pero ya nos ocuparemos de eso cuando los Cornelia hayan desaparecido del Senado.

De repente, el otro senador tomó el brazo de Cursoriano con una mano y lo apretó con fuerza por debajo de la toga. Ahora si le dirigió una mirada casi fulminante.
- Escúchame, Lucio. Tu plan es demasiado arriesgado, y me temo que está lléndose de tus manos. Estás arriesgando media península. Si los cartagineses invaden el sur, tendremos serios problemas. Incluso Roma podría caer en manos de esos paganos, y perderíamos todo por lo que tanto hemos luchado. ¡Sería el fin!
Lucio Cursoriano tomó la mano de su interlocutor y con fuerza disimulada la apartó de su brazo.
- Siracusa está dispuesta a ayudarnos, si Roma se compromete a no atacarla. Los púnicos tienen sus propios problemas en África y apenas pueden ayudar a los etruscos para que sigan combatiendo. Nuestra preocupación debería ser deshacernos de Cneo Escipión Alsina.
- Pero Ceno Escipión Alsina ya lo sabe. Ahora será infinítamente más difícil llegarle. Estará precavido.
- Todo a su tiempo, mi querido amigo. Todo a su tiempo. - Aseguró Cursoriano con una mueca parecida a una sonrisa escondida.- Entremos. La sesión va a comenzar y hay mucho que discutir.

Ambos hombres entraron nuevamente al Senado. La sesión estaba a punto de comenzar.



POBLADO DE VELATRI
80 Kms al Norte de Roma

Julio Libo tenía todo planeado para marchar sobre el puerto de Arimino, cuando recibió órdenes del Senado para no moverse. Roma estaba convencida que los etruscos intentarían un ataque sobre Velatri desde Córcega por el mar, para intentar retomarla.

Póstuma Escápulo, había informado que algunos de los soldados sobrevivientes de la toma del poblado, habían huido hacia las montañas, y tras reclutar algunos campesinos, se habían unido a una pequeña fuerza organizada en Arimino y se dedicaban a saquear los asentamientos y granjas al pie de la Toscana.

La Legión I, debía reprimir cotinuamente a los saqueadores que bajaban de las montañas para robar, matar, violar e incluso secuestrar campecinos. La región se había vuelto sumamente inestable durante el último año de ocupación, pero poco a poco se iba apaciguando.

Mientras tanto, patrullas vigilaban constantemente las playas al norte del Mar Tirreno. La amenaza de una invasión etrusca desde Córcega, hacía que Libo se pusiera más furioso con cada día sin que ocurriera nada.

- ¡Malditos senadores inútiles! - Se decía a sí mismo Libo - ¡Arimino está a mi merced, y me han inmovilizado en este pueblo de mierda, para que mis hombres mueran en la caza de ladrones montañeses muertos de hambre! ¡ Es inaudito! - En sus manos sostenía el informe que reportaba la muerte de cuatro soldados durante una emboscada nocturna, realizada por los rebeldes al oeste del pueblo, en una zona de viñedos. Las ejecuciones diarias, parecían no amedentrar a aquellos salvajes que se habían propagado como una plaga. Sentía que su situación era degradante. Hacía un año atrás, su legión era capaz de hazañas gloriosas. Ahora, con cada muerte estúpida a manos de esos criminales salvajes, hacía caer la moral de sus hombres y las reyertas y peleas entre ellos eran cada vez más comunes. Tuvo que aumentar las penas por deserción y los castigos. Ya no estaba seguro si había más bajas por la guerra o los azotes.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Un Comienzo

Roma, año 270 A.C.
40 km al norte de la capital de la República.
Campamento de la Primera Legión
General Julio Libo

- ¡Señor! - Dijo el guardia en la entrada de la tienda de campaña que albergaba a su general. - Un mensajero dice traer noticias del Senado.
- Que pase. - Respondió secamente Julio Libo. Hacía ya varios días que esperaba noticias desde la capital. Sabía que la guerra contra la Liga, iba a requerir de sus servicios de un momento a otro.
- ¡Salve, general Libo! - Se anunció el mensajero cuyo rostro demarcaba la larga jornada de viaje para llevar el mensaje urgente que debía entregar.
- ¿Qué traes para mi, mensajero? - Preguntó el general parado junto a la mesa llena de mapas y tablillas.
- Mensaje urgente del Senado para Julio Libo. Póngase en marcha con el amanecer. Puede obrar según lo acordado. Fin del mensaje, general.
- ¡Guardia! - Exclamó Libo - ¡Reunión de oficiales en esta tienda antes del atardecer! - y agregó - Dele de comer y beber a este hombre.
- Gracias, Excelencia. - Dijo el mensajero agachando la cabeza en señal de sumisión. Luego se retiró de la tienda junto al guardia dejando al general inmerso en la mesa de mapas.

Al pie de La Toscana
60 km al norte de Roma

- ¡Los romanos están aquí! ¡Los romanos están aquí! - Gritaba el jinete a la vez que acicateaba su monta y atravesaba las hogueras en dónde los soldados etruscos se refugiaban del frío de la noche.

El capitán a cargo de esos seiscientos hombres, se paró de un salto alarmado por la repentina aparición de aquel jinete. Se suponía que el enemigo no iba a moverse al menos hasta el mes siguiente. Pero por alguna razón lo hacía antes.

El jinete desmontó a la carrera haciendo gala de gran pericia y corrió hacia el centro del improvisado campamento. Al ver la inconfundible armadura reluciente de quien estaba al mando, se detuvo agitadamente para dar el resto de su informe:

- ¡He visto a los romanos, señor! - Tras tomar aire prosiguió - ¡Nos doblan en número, capitán! ¡Vienen directamente hacia nosotros! ¡Se han separado del camino principal y vienen hacia aquí, como si conocieran nuestra posición!

El capitán elevó su próspera barba al cielo para ver el cúmulo de nubes que lo cubría. Iba a llover. Los hombres a su alrededor esperaban las órdenes con cierto temor. El informe del ojeador era por demás elocuente, y todos sabían que eran lo único que se interponía a los romanos en su ruta a Velatri. Y el enemigo era superior en número. La resignación se contagió en sus corazones.

- Necesito un mensajero con monta fresca hacia Velatri. Que de aviso que los romanos ya están aquí. Que envíen todos los refuerzos posibles de la guarnición del pueblo. Necesito a todo hombre capaz de cargar cualquier arma para detener al enemigo. Si caemos aquí, no habrá nada más que impida al enemigo hacerse de Velatri. Que Atunis se apiada de nosotros.

Un esclavo se acercó raudo con las riendas en mano de un corcel negro que piafaba y pateaba el suelo con sobrada energía, como exigiendo dejarlo correr. Uno de los oficiales más jóvenes, se montó sobre él y antes de partir, recibió las últimas instrucciones de su capitán, que la vez era su padre:

- Escúchame bien, hijo mio. Escúchame bien por todos los dioses. Diles que no pueden fallar. Si no logramos detener a los romanos a campo abierto, ya no habrá quien defienda a nuestro pueblo. Diles que con gusto daré mi vida en esta gesta, pero que sólo pido a cambio que no sea en vano. Corre como el viento y trae contigo esos refuerzos. Que Maris te acompañe.
- ¡Así será, padre! ¡Puedes darlo por hecho! - Tras lo cual salió despavorido levantando grandes nubes de polvo tras el galope del negro caballo.


Su padre lo vió alejarse, y sintió que con él viajaban todas las esperanzas, todos sus sueños. Se sintió vacío, pero tuvo especial cuidado que nadie a su alrededor lo notara.

Muy cerca de allí entre los bosques al pie de La Toscana

Póstuma Escápulo esperó con paciencia. Sabía que ese sendero, era el camino más rápido entre la posición de los etruscos y la ciudad de Vilatri. Estaba oculta entre las ramas de un viñedo abandonado y ya silvestre. Tendida sobre el suelo lleno de terrones de tierra alguna vez cuidada, con los ojos fijos viendo la inminente tormenta avanzar hacia el norte, sintió en su cuerpo el distante vibrar de un galope enloquecido. Era lo que esperó toda la noche.

Estiró el brazo derecho para tomar el arco de casi un metro de largo, y clavándolo en el suelo hizo acopio de todas sus fuerzas para llevar el tiento hasta la punta más alta. Su cuerpo delgado pero entrenado, se abultó con el esfuerzo hasta lograr su cometido. Luego eligió una flecha de las varias que contenía su aljaba, examinando sus puntas. Tomó una especialmente diseñada por ella, con los extremos tallados con cortes diagonales que le daban una forma particular. Tapó su cara con un manto negro que envolvió toda su cabeza, dejando apenas libre sus ojos. Echó un último vistazo a su entorno y comprobó el viento inexistente que le favorecía a un disparo limpio. A lo lejos, la figura recortada del jinete se hizo visible cuando las nubes dejaron pasar un rayo de luz de luna. "Gracias, Fortuna. Déjalo así" susurró para si, mientras comenzó a tensar el arco entre sus manos. La flecha apuntaba a la clara silueta que asomaba sobre el corcel despavorido.

El joven volvió a golpear con sus talones al caballo para exigirle más. Ya faltaba unas horas para el amanecer. Sólo un poco más de esfuerzo y llegaría a Velatri. Atrás de si, un puñado de valientes dependían de él. Su padre se sentiría orgulloso al verlo llegar a la cabeza de las tropas de refuerzo. El sendero se extendía claramente a la luz de la luna, y el animal parecía devorar la distancia. Los viejos viñedos abandonados a los costados de aquel camino, les hicieron recordar la guerra que por unos momentos había olvidado para llevarlo a su pasado. Hacía sólo unos tres años atrás, esos mismos parajes rebozaban de vida, y la gente de aquellos viñedos se arremolinaba con gritos de euforia con cada carrera, apostándolo todo por él y su corcel negro. Las apuestas que le habían servido para ganar un buen dinero en muchas ocasiones. Ahora la competencia era otra. Más noble, más importante, pero en un escenario trágico. El silbido fue casi imperceptible, y el tremendo golpe fue aún más inesperado. El dolor terrible llegó inmediatamente después, interrumpiéndole la respiración. Instintivamente abrió su boca, pero el aire ya no existía. Algo lo había desgarrado en su interior, como si un rayo lo hubiese golpeado. Se llevó las manos al pecho buscando oprimirlo, pero sólo encontró parte del asta que se hundía profunda en él. El mundo a su alrededor, los viñedos, el dolor y su pasado, se fundieron en un solo pensamiento que se fugó muy lejos y demasiado rápido como para intentar detenerlos.

Póstuma vio al caballo encabritarse primero, hasta quitarse a su jinete muerto de encima como si fuera un muñeco de trapo. Luego continuó su carrera más rápido que antes, pero revoleando su cabeza y crines alocadamente para continuar y alejarse por el camino. Notó al magnífico animal, que pasó casi delante de ella. Pudo oler el sudor de la bestia a la carrera. Se movió furtiva ya con una nueva flecha en su arco lista para volver a disparar, pero el cuerpo inerte no dio señales de vida. Ya junto a él, pudo observar que era muy joven, como de unos veinte años. Sus apuestas facciones estaban desfiguradas por la muerte repentina. Revisó su austero uniforme buscando algo importante que no halló, tras lo cual fue en busca de su propia montura escondida más allá de la hilera de árboles, a unos cincuenta metros. Ese caballo negro, tenía ahora otro destino marcado.

30 km al Sur de Velatri
Primera Legión al mando de Julio Libo

- Dos unidades de honderos en cada flanco. Una formación de Hastatis tras cada par. Los jabalineros al frente, delante de mi. - Ordenó Julio Libo a sus oficiales.

Desde la elevación del monte, y en forma decidida, bajo una lluvia implacable que se desprendía del cielo cubierto de nubes, tres unidades de lanceros itálicos, bajaban precedidos por una formación irregular de auxiliares armados con piedras, hondas y escudos de madera.

- ¿Qué se sabe de los refuerzos desde Velatri? - Preguntó Libo sin dejar de ver avanzar al enemigo que continuaba formado, inexorable hacia sus líneas por la tierra senagosa.
- Nada, señor. - Contestó uno de sus oficiales. - Nuestro agente se encargó que no llegasen a tiempo. - Agregó escondiendo una sonrisa de satisfacción.

Libo asintió con la cabeza pero en silencio. Los etruscos lo atacaban frontalmente con el único objetivo de provocar tantas bajas como pudiesen, aún sabiendo que tenían pocas chances de obtener una victoria. Querían regalarle una esperanza a los ciudadanos de Velatri. Eran valientes.

La primera línea auxiliar romana, formó un semicírculo, envolviendo en un abrazo mortal al enemigo. Los etruscos atacaron el centro, intentando llegar con sus piedras hasta la posición del comandante romano. Pero muy pronto, una lluvia interminable de jabalinas y proyectiles de todo tipo, cayó sobre ellos. Muchos se tomaban la cabeza al recibir terribles piedrazos. Otros se retorcían de dolor al ser atravesados por las jabalinas y lanzas, y retrocedían dejando tras de si, caminos de sangre. Los lanceros etruscos, al ver a sus valientes compañeros siendo masacrados desde todos los fentes, intentan arremeter por los flancos. Su capitán, arremetía el centro, directamente hacia Julio Libo y su guardia personal.


En el flanco izquierdo, los honderos romanos, al verse atacados de frente por la formación de lanceros etruscos, echaron a correr en retirada, dando lugar a los Hastatis para que avancen. Lo hicieon lanzando una descarga de pilums, que provocó que varios enemigos se torcieran al clavárseles en el cuerpo las pesadas puntas de hierro. Luego chocaron frontalmente. 

La situación se repetía en el centro y a la derecha. Libo y su guardia contuvieron bien la ofensiva enemiga, a la vez que daba gritos de aliento al flanco izquierdo. La lucha era encarnizada y sangrienta en los tres frentes y parecía estancada. Los pocos escaramuzadores etruscos sobrevivientes al encuentro inicial, ya corrían colina arriba, aterrorizados e intentando salvar sus vidas, aprovechando la matanza entre lanceros y hastatis.

Pero el flanco derecho etrusco cedió. No pudo contener la furia de los hastatis, que con sus temibles escudos y gladios, empujaban y apuñalaban sin piedad alguna. Bien formados y entrenados, pronto fueron dejando montones de uniformes celestes ensangrentados, dispersos en las pasturas. Los jabalineros romanos, al ver al flanco etrusco romper en fuga, sacaron a relucir sus espadas y fueron tras ellos. Los hastatis, en cambio, a un grito de su tribuno, ya sin enemigos frente a sí, se prepararon para formar y cargar sobre el centro de las fuerzas etruscas que luchaban denodadamente contra Libo y su guardia, que ya parecía tener problemas para contenerlos.

El capitán etrusco, al ver que su flanco derecho había caído, se percató del peligro inminente. Inmediatamente, ordenó una retirada ordenada para evitar quedar encerrado entre dos formaciones: Libo al frente, y los hastatis en su retaguardia. El flanco izquierdo, mientras tanto, al ver retroceder a su capitán, flaqueó repentinamente y desató una fuga improvisada y contagiosa, y fue perseguido por las tropas auxiliares romanas, que no tardaron en darles alcance y asesinarlos uno a uno por la espalda.

Fue entonces, cuando el barbado comandante de los Heraldos de Leight, entendió que todo había acabado. Maldijo a los dioses por permitirle ver la masacre de sus hombres, y liberó a su guardia para que dejaran de combatir, e intentasen escapar hacia las montañas. Sus refuerzos nunca llegaron. ¿Qué le había sucedido a su hijo? ¿Lo habría traicionado por cobardía? No. Eso jamás. O bien los defensores de Velatri cayeron en miedo, o su amado hijo nunca pudo llegar a destino. Ya era tarde para cualquier conclusión, que no fuera morir por su amada Estrucia. Ya se volverían a encontrar en la otra vida, y allí habría una explicación para todo.

- ¡Se retiran! ¡Se retiran! ¡Victoria! ¡Roma ha vencido!
- ¡Mátenlos a todos! ¡Que no quede uno vivo! ¡POR ROMA!- Exhortó Libo a gritos por encima de las voces de alegría de sus soldados, apuntando con su gladio sangriento al cielo lluvioso. La matanza fue terriblemente cruel e impiadosa.